“NADIE SE HACE CARGO”

Articulo redactado por:

Sinthia Rodríguez

Presidente de la Asociación Paraguaya de Coaches Ontológicos. Columnista de la Revista FOCO.

¿Puede el Coaching ontológico fortalecer la responsabilidad, el liderazgo y los resultados en la organización?
En más de una reunión estratégica aparece una frase que se repite con distintos matices: “Nadie se hace cargo”. Se expresa cuando los proyectos avanzan con lentitud, las decisiones quedan en pausa o cuando los resultados del último año quedaron por debajo de lo esperado.
La situación rara vez está asociada a falta de capacidad técnica. Frecuentemente tiene relación con algo más profundo: la forma en que las personas interpretan su rol, asumen responsabilidades y coordinan acciones dentro del sistema organizacional.
Hablar de cultura centrada en las personas implica observar cómo se ejerce la responsabilidad en cada nivel. Las personas ocupan roles, toman decisiones y sostienen conversaciones que impactan directamente en los resultados. Allí se define la diferencia entre una estrategia declarada y una estrategia ejecutada.
Es cuando surge una pregunta legítima: ¿puede el Coaching ontológico contribuir a fortalecer esa responsabilidad compartida y, en consecuencia, impactar en los resultados?
El Coaching ontológico como proceso de entrenamiento, se enfoca en competencias conversacionales, claridad en
compromisos y coherencia entre discurso y práctica. Trabaja sobre la manera en que las personas observan la realidad,
interpretan desafíos y eligen actuar. Al ampliar la capacidad de observación, amplía las posibilidades de acción.
En organizaciones donde los resultados del año anterior generaron inquietud, he visto equipos con talento y experiencia, aunque con dificultades para coordinar decisiones entre áreas. La intervención se centró en líderes intermedios: revisión de compromisos, pedidos y ofertas claras, gestión de conversaciones críticas y seguimiento estructurado. Con el tiempo, los proyectos comenzaron a ejecutarse con mayor fluidez, disminuyeron los retrabajos y se redujo la necesidad de escalar cada decisión.
El efecto financiero aparece como consecuencia de esa mejora en la calidad de la coordinación. Las decisiones se toman con mayor claridad y oportunidad, los tiempos se optimizan. Cuando los compromisos son explícitos, la ejecución gana precisión.
Allí comienza a visualizarse el impacto en indicadores concretos.
En el contexto actual del mundo laboral, transformación digital, nuevas modalidades de trabajo y expectativas generacionales diferentes, las organizaciones requieren pensamiento crítico, autonomía responsable y liderazgo capaz de sostener conversaciones desafiantes. Estas tendencias colocan a Recursos Humanos en un rol estratégico: custodiar procesos que desarrollen capacidades alineadas a esa realidad.
El Coaching ontológico se integra como herramienta en intervenciones culturales cuando existe una estrategia clara y un compromiso real de la dirección. Su aporte orientado a entrenar la responsabilidad individual y colectiva, fortaleciendo la calidad de las decisiones y generando mayor coherencia en los procesos desde el lenguaje. El resultado no surge de un discurso motivacional, sino de práctica sostenida y seguimiento, al incluirlo al sistema organizacional como un recurso que entrena competencias; la responsabilidad de los resultados continúa en manos de quienes conducen la empresa.
Desde la APCO, sostenemos una mirada ética sobre nuestra disciplina. Cada intervención requiere diagnóstico serio, claridad en objetivos y respeto por los límites del rol profesional.

Volvamos a: “Nadie se hace cargo”.
¿Se trata de un problema de actitud individual o de un diseño cultural que requiere revisión?
¿Qué conversaciones están pendientes en la organización?
¿Qué competencias deben entrenarse para que la estrategia se traduzca en acción consistente?
Cuando la cultura fortalece la responsabilidad compartida, el liderazgo gana solidez y los resultados encuentran un terreno más fértil. Tal vez la pregunta no sea si el Coaching ontológico puede resolverlo todo, sino si puede convertirse en una herramienta estratégica para acompañar ese proceso.
La respuesta, estimados colegas de Recursos Humanos, queda en sus manos.

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