“Cada quien recoge los frutos conforme a lo que sembró”
En el proceso de sembrar es necesario trabajar la tierra, seleccionar las semillas, cuidarlas, abonarlas, regarlas, darles sol y evitar que se marchiten. Cada Integrante del equipo de trabajo es una semilla plantada con características propias para florecer y dar frutos.
Es preciso cuidar las semillas, porque puede llegar una sequía, pueden marchitarse porque pueden ingresar “insectos” a nuestra siembra y perjudicar nuestro campo.
Es preciso realizar “buenas cosechas” para lograr un buen rendimiento.
Una buena cosecha del Liderazgo se logra cuidando el ambiente, las semillas, las malezas y regando abundantemente el suelo para lograr buenos frutos. Todo líder debe cuidar las “parcelas” asignadas, cuidando, en lo posible, no lastimar las semillas, ni los retoños que van creciendo.
Esta metáfora pretende guiar a los líderes, gestores del Capital Humano hacia un enfoque holístico e integral del rol que ocupan dentro de la organización.
Hoy el líder moderno enfrenta obstáculos que no existían hace dos décadas. La velocidad de la información y la globalización han transformado el tablero de juego.
En el ecosistema corporativo actual, el liderazgo no se define por el título en una tarjeta de presentación, sino por la capacidad de navegar en la incertidumbre. La toma de decisiones es el motor de la gestión organizacional; cada elección actúa como un timonel que dirige el barco hacia el éxito o hacia el estancamiento. Un líder que no decide es, en esencia, un espectador de su propio destino institucional.
El liderazgo transformador es como la semilla que cae en tierra fértil y se reproduce gracias al cuidado permanente, la atención constante y la eliminación de los elementos que pudieran perjudicar su crecimiento (las malezas).
Siguiendo con la metáfora de la Cosecha, algunos “fertilizantes” son claves para lograr el crecimiento y una buena cosecha.
Trasladando esta metáfora al mundo organizacional podemos mencionar aquellos fertilizantes que hacen posible un buen crecimiento.
- Visión Periférica: La capacidad de ver más allá del problema inmediato.
- Responsabilidad (Accountability): Ser el rostro de las consecuencias, sean positivas o negativas.
- Inteligencia Emocional: La toma de decisiones no es puramente lógica. Las emociones juegan un papel crucial. Un líder con alta IE (inteligencia emocional) puede leer el clima organizacional y saber si es el momento adecuado para una transformación radical o para un periodo de consolidación. Elementos clave son el Autocontrol y la Empatía
- Autocuidado y bienestar emocional del líder: son claves a la hora de autogestionarse y gestionar a su equipo.
Guillermo Etchegaray en su Libro Empresas con Alma, Empresas con futuro lanza esta pregunta: ¿Cuál es, desde el punto de vista sistémico, la función de un líder?
Algunos opinan que debe ser una persona con conocimiento profundo de aquello a lo que se dedica la empresa. Otros dicen que el líder es aquel capaz de mantener la cohesión del equipo, motivarlo, crear visión, sentido de pertenencia
Todavía otros se centran en la capacidad del líder para innovar, establecer una serie de procesos en la organización, o en su capacidad para resolver problemas.
Sin embargo, ¿qué es lo que desde el punto de vista sistémico define al líder? Es la capacidad para tomar decisiones en contextos de dificultad. Todo el resto se puede delegar.
Tomar decisiones acertadas implica manejar la incertidumbre, integrar información e intuición y analizar contextos complejos de forma holística.
En mi trayectoria acompañando equipos y líderes, las constantes presentadas en la gestión del liderazgo son: la Comunicación, el logro del compromiso y del sentido de pertenencia de los colaboradores, la gestión del conflicto y de los equipos de trabajo.
Como conclusión:
El liderazgo es una práctica continua. Cada decisión construye la cultura de la organización. Las empresas más resilientes son aquellas cuyos líderes entienden que el fracaso de una decisión no es el fin, sino una unidad de aprendizaje. La verdadera maestría radica en la capacidad de seguir decidiendo, con prudencia y audacia, en un mundo que nunca deja de cambiar.
Como líderes y gestores del Talento Humano, mi aporte para todos es que estemos atentos, abiertos al aprendizaje, a la innovación y a los cambios que el mismo sistema organizacional, como todo ser vivo en permanente movimiento, requiere de nosotros. Seamos nosotros los primeros, verdaderos gestores de la innovación, promoviendo políticas que desarrollen el potencial que todo líder requiere para el logro de los objetivos organizacionales.

