Bienestar financiero: un factor clave en la productividad y calidad de vida de los colaboradores

Articulo redactado por:

Lic. Daisy Abente

Psicóloga y coach ontológico. Directora de Superarte

El mundo de hoy es tan consumista que nos está devorando con la cantidad de pseudo necesidades que nos ofrece. El día a día se vuelve largo y extenuante. Parece que tenemos el mandato de ser buenos en todo lo que hacemos, en lo profesional y en lo doméstico, además de estar “presentables”. A esto se suma la carga emocional generada por los múltiples estímulos tecnológicos, a veces necesitamos decir “basta”, porque si no paramos explotamos.

Esto nos da la pauta de que, hoy más que nunca, necesitamos conectarnos más con nosotros mismos para poder elegir con sabiduría qué queremos y qué nos hace falta. En esta línea, buscar el bienestar financiero es una de las claves importantes para tener tranquilidad mental.

Las ofertas de dinero que tenemos en el mercado son innumerables, por lo que más que nunca es el consumidor quien tiene que estar bien informado y formado para no caer en exceso de deudas de consumo. Más que nunca necesitamos aprender a manejar el dinero, incluso considerando que la expectativa de vida ha aumentado. Debemos aprender a mirar a largo plazo, aprender a ponernos límites, a planificar nuestros deseos y darles prioridad.

La educación financiera no está de moda, es una necesidad. Muchas personas no tienen la oportunidad de formarse (aunque sabemos que la información esáa al alcance de todos, pero no todos tienen esa disciplina para hacerlo solos) y es la empresa, la cuasi segunda casa, la que muchas veces da la oportunidad a la persona para crecer y evolucionar.

Si bien educarse en finanzas personales, no es un conocimiento “técnico”, sies un aprendizaje que lo llevamos en la mochila de la vida, y que, si aprendemos a aplicarlo, será de gran utilidad hoy, y aún más en el futuro.

Según la organización PwC en su Employee Financial Wellness Survey, aproximadamente 57% de los empleados señalan que el dinero es su principal causa de estrés. Además, cerca del 46% admite que las preocupaciones financieras afectan su desempeño en el trabajo.

Por su parte, investigaciones de la American Psychological Association indican que el estrés financiero está entre las tres mayores fuentes de estrés en los adultos, generando efectos como:

  • dificultad para concentrarse
  • ansiedad y agotamiento mental
  • mayor ausentismo laboral
  • menor productividad

Es por esto que invertir en educación financiera para los colaboradores es una buena decisión, ya que contribuye a brindar herramientas de autogestión financiera, que se traducirá en personas más tranquilas y enfocadas.

Es sabido que el bienestar financiero no es todo, pero tenemos pruebas de que una vez que las finanzas están controladas, la alimentación mejora, el humor cambia, la sonrisa llega al rostro y la concentración aumenta. Al ser seres holísticos y sistémicos, una vez que intervenimos en un área, el efecto beneficioso se expande en todo el sistema.

Cabe destacar que el gran protagonista es la persona, porque si no aplicamos lo que aprendemos, no practicamos lo que leemos, no ponemos en práctica lo sugerido, no hay aprendizaje incorporado. Es por eso que el bienestar financiero parte de quién soy y quién estoy siendo. Parte de esa mirada sincera conmigo mismo para poder reconocerme, para potenciar lo positivo y empezar a erradicar lo que necesito ir cambiando.

Les aliento a los colegas de talento humano de las organizaciones que inviertan en capacitaciones “blandas” donde el contenido quizás no sea técnico del rubro, pero a largo plazo tendrán beneficios corporativos al contar con personas más tranquilas financieramente, sanas y enfocadas en su misión.

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